En una entretenida conversación, nuestra Coordinadora Técnica nos habla de sus inicios en el ámbito de la oceanografía, su vida familiar y sobre lo que espera del futuro.

De Argentina con amor

Yo nací en Buenos Aires, Argentina. Nací y me crié en Capital Federal, de un lugar llamado Flores, el barrio del actual Papa Francisco. Es un barrio de clase media esforzada ubicado en el sur de la ciudad.

Se inicia la pasión por el océano

Estudié en la Universidad de Buenos Aires (UBA) en el campus Ciudad Universitaria, ubicado cerca de Aeroparque… “Queda muy cerca de Flores, tenía que tomar dos buses y viajar dos horas” ironiza.  Estudié Oceanografía, que en Argentina es oceanografía-física en realidad, aunque el título no incluye la palabra física. A lo largo de mi formación aprendí cómo se mueve el océano, cómo impacta la rotación de la Tierra, los cambios de temperatura y cómo interacciona con la atmósfera, entre otras cosas.

Sus primeros pasos en la oceanografía

Al primer año de la carrera entré como voluntaria en el Servicio de Hidrografía Naval de Argentina (SHN), que es algo así como el SHOA en Chile. Entré a trabajar “ad honorem” al equipo de Mareas del servicio y básicamente mi trabajo era procesar datos, hasta que logré empezar a trabajar un poco más en temas relacionados con nuevo conocimiento en oceanografía. El SHN queda en un lugar de difícil acceso, un lugar bien especial. Me dijeron bueno… “si llegaste hasta acá es porque tenés ganas de trabajar”. A partir de ahí permanecí en ese lugar hasta que me vine a Chile, y al día de hoy guardo en un rincón muy especial de mi
corazón a las personas que me acogieron allá.

Doctorado en la Universidad de Concepción y otras cosas en la capital del Biobío

Llegué a Chile en enero de 2010 directamente a realizar el Doctorado en Oceanografía en la Universidad de Concepción, el que duró seis años más o menos. Durante mi estadía en Concepción conocí a mi pareja, Dani, pero no en la UdeC sino que en la Cruz Roja, donde soy voluntaria desde 2011.

El camino en MERIC

Llegué por casualidad a MERIC. En 2014 se hizo el primer Wave and Tidal Energy Workshop en Valdivia, me contacté con la organización, envié un resumen y me lo aceptaron. Finalmente, con otros chicos de la UdeC que queríamos participar, nos hicieron un pequeño “pack” y pude asistir. Y bueno, por consejo de un profesor confeccioné una tarjeta de presentación bien artesanal y la llevé. Fue justo en el momento en que anunciaron MERIC, la verdad no tenía idea que existía la propuesta MERIC ni que sería anunciado en ese momento. Tras mi presentación, Luc Martin se acercó a hablar conmigo y luego de un tiempo me llamaron para una entrevista. El proceso fue largo pero por suerte todo resultó bien y empezamos con Leandro Suárez en la coordinación técnica en 2015.

¿Y cuál es tu labor en el centro?

Me veo como una facilitadora. Trato de entender lo que hace todo el mundo para ver de qué forma puedo apoyar su trabajo y de adelantarme a las necesidades. Además trato de mantener una comunicación continua con los distintos actores, tanto Corfo como el Ministerio de Energía y hablar con instituciones del exterior. También estoy permanentemente en búsqueda de nuevas oportunidades para conectarnos con otros centros. También llevo el proyecto “Guía para la Energía Marina en Chile”.

¿Cómo vez el desarrollo de la energía marina en Chile?

Creo que es indispensable que Chile se desarrolle en el ámbito de la energía marina. No hay ninguna excusa para que no pase. Chile tiene mucho más posibilidades que países que lo han logrado. Hoy no hay un desarrollo comercial, pero sí creo que tenemos un montón de ventajas y oportunidades que deben alinearse para lograr el desarrollo de la energía marina.

La familia

Vivo en Quilicura con mi novio Daniel y mi hija Matilde, que tiene nueve meses ya. También tengo un gato gordo llamado Fangio (como el piloto de autos argentino), y dos perras, Pipa y Nikita. Con Pipa trabajamos en canoterapia en Concepción en el sur y con Nikita nos conocimos cuando comencé a iniciarme en búsqueda y rescate de personas con perros.

El futuro…

Me gustaría seguir estudiando. A pesar de que todos estos años en MERIC han sido como una especie de “curso intensivo” en un montón de cosas, con muchos aprendizajes, tengo una necesidad de volver a aprender algo, quizás no necesariamente relacionado con la oceanografía. Por ejemplo, mientras estaba haciendo mi Doctorado también saqué una tecnicatura en Terapia Asistida con Perros, formándome un poco en esa área y comenzando en el ámbito de la búsqueda y rescate con perros. Me gustaría retomar eso. Lo mismo con la Cruz Roja, ya que durante el periodo de pre y post natal no he tenido tiempo.

Dernis en 10 años

¿Qué? La verdad no sé dónde voy a estar y tampoco me preocupa! (ríe)