Las pruebas estuvieron a cargo de un equipo multidisciplinario de investigadores que busca comprender los diversos procesos costeros que ocurren en la bahía de Cartagena.

La semana pasada un grupo de 14 expertos pertenecientes al Centro de Investigación e Innovación en Energía Marina (MERIC) y a las universidades Católica de Chile y Federico Santa María, desarrollaron una exitosa campaña de mediciones en la localidad de Las Cruces. El objetivo de estas pruebas fue caracterizar la zona de la bahía de Cartagena, con el fin de validar modelos numéricos de propagación del oleaje y corrientes que servirán para complementar las diversas investigaciones que MERIC está realizando para preparar el futuro desarrollo de proyectos de energía marina en Chile.

Al respecto, Patricio Catalán, profesor del Departamento de Obras Civiles de la USM  y encargado del equipo USM en el marco del proyecto FONDECYT 1170415, afirmó que “este fue un hito muy importante en la investigación costera nacional, ya que se generó una sinergia multiinstitución y transdiciplinar, con el objetivo de medir con una densidad no vista antes variables oceanográficas y morfológicas, especialmente en la zona de la rompiente. Esto como antesala a una campaña más larga a realizarse hacia finales del año”.

La campaña comenzó a planificarse en junio de 2017 y para su realización fue necesario trasladar una serie de equipos hasta la Estación Costera de Investigaciones Marinas (ECIM) ubicada en Las Cruces, centro de operaciones de MERIC y sus co-ejecutores. Entre los instrumentos utilizados cuentan: sensores de presión, derivadores GPS, boyas, dron, cámaras de video, además de sofisticados equipos para la caracterización del oleaje y las corrientes. Con estos instrumentos se lograron datos de interés sobre la velocidad y dirección de las corrientes, la variabilidad del oleaje, además de realizar una línea base detallada de la topografía de la playa.  Asimismo, se probaron por primera vez derivadores lagrangianos en la zona de la rompiente y fuera de ella, para medir las corrientes de retorno que son tan peligrosas para la seguridad de bañistas.

Finalmente, se espera que las investigaciones realizadas también sirvan para comenzar a establecer protocolos que en el futuro permitirán realizar estudios de sitios del recurso de oleaje en costas chilenas, por una parte; y de las corrientes en la zona de rompiente, por otro lado. Las pruebas estuvieron a cargo de investigadores del proyecto de Asesoramiento del Recurso y Caracterización de Sitios de MERIC y en ella también participaron integrantes del proyecto Biofouling del centro, además de expertos de los Centros de Investigación para la Gestión Integrada del Riesgo de Desastres (CIGIDEN) de la Universidad Católica y de la Universidad Federico Santa María asociados al proyecto FONDECYT Quantifying Two Dimensional Wave Breaking Dissipation in the Inner Surf Zone.